Las representaciones y construcciones más tradicionales de aprendizaje tienden a reafirmar, reterritorializar conocimiento y conductas muchas veces automáticas. Según el común denominador en el pensamiento de la complejidad, esto funciona de maneras diferentes:
la información genera más información y en este caso por ejemplo de la llamada conjunción, la importancia se da en las transformaciones socio-mediáticas en donde se crea un encuentro “interpersonal como intrapersonal”[1] en un constante flujo de interacción. Así, estas potencias, son inmediatamente materializadas en tanto que para ser, necesitan extenderse hacia un nuevo objeto y contraen otro anterior, como el choque de la deriva, así como en el momento en el que el aprendizaje se abandona y ese antiguo expandir se convierte en un hábito.
Toda potencia es a la vez una impotencia[2],
Y así entonces muchas de las relaciones que se forman y crean identidades nuevas, están reconstruyendo referentes previos al estado de cosas actual. Así también, el ser capaces de crear una imagen en la red de deriva con respecto a dicho espacio, indeterminado por default, deja que la pregunta por la representación se amplíe, sin embargo, alentando nuevamente las posibilidades de una nueva concepción de mismidad (el sujeto en su propio ser) y alteridad (si se quiere lo más básicamente referido como la representación en el sujeto de lo externo y lo social).
la información genera más información y en este caso por ejemplo de la llamada conjunción, la importancia se da en las transformaciones socio-mediáticas en donde se crea un encuentro “interpersonal como intrapersonal”[1] en un constante flujo de interacción. Así, estas potencias, son inmediatamente materializadas en tanto que para ser, necesitan extenderse hacia un nuevo objeto y contraen otro anterior, como el choque de la deriva, así como en el momento en el que el aprendizaje se abandona y ese antiguo expandir se convierte en un hábito.
Toda potencia es a la vez una impotencia[2],
Y así entonces muchas de las relaciones que se forman y crean identidades nuevas, están reconstruyendo referentes previos al estado de cosas actual. Así también, el ser capaces de crear una imagen en la red de deriva con respecto a dicho espacio, indeterminado por default, deja que la pregunta por la representación se amplíe, sin embargo, alentando nuevamente las posibilidades de una nueva concepción de mismidad (el sujeto en su propio ser) y alteridad (si se quiere lo más básicamente referido como la representación en el sujeto de lo externo y lo social).
¿Qué mejor que la deriva del caminante, flaneur, en ciudades dispuestas a una exploración desde la lógica de la complejidad?
[1] HERRERA, Laura. Nuevas realidades, nuevos ritmos, otras estructuras. Departamento de Comunicacion y Filología del Instituto tecnológico y de estudios superiores de Monterrey. Recuperado el 27 de Noviembre en:
www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n13/nvrea13.html
[2] Nociones desde Ricoeur en El sí mismo como otro, Siglo XXI, Madrid, 1996
No hay comentarios:
Publicar un comentario