Mientras los comportamientos de los transeúntes que caminan por Plaza Serrano parecen más un asunto natural y aún así bastante indeterminado, logramos comprender cómo existe un orden que habita entre el desorden para manifestarse en los rincones menos esperados. El flujo y el volúmen de los transeúntes aumenta y disminuye no siempre según su antojo, y algunas de las pistas se esconden en los nodos de atracción que hace de esta una situación comparable al movimiento de un atractor extraño.
Vemos en el movimiento que entonces no es necesario independizar los desencadenamientos aleatorios de las relaciones casuales que generan un volúmen de flujo, sino que lo interesante es el momento de choque e interacción real entre los puntos de atracción. Lo interesante no es el resultado sino el movimiento, el proceso, el comportamiento. Así entonces, es posible construir una lógica de sentido que permita engranar los volúmenes como relaciones y la aleatoriedad de un choque y cambio inesperado en los mismos, ya establecidos como un objeto de estudio.
Teniendo en cuenta lo anterior, pensamos en varias analogías posibles:
La tecnología y los medios de comunicación cuentan con millones de posibilidades para enviar mensajes publicitarios, aún así, quienes mejor conocen las reglas del mercadeo comprenden que la corriente del voz a voz es la potencia de cualquier campaña, bien sea para hacerla exitosa o para otorgarle un destino fracasado. Así mismo, de la misma manera funciona un teléfono roto cuando el mensaje, exponencialmente se modifica por acción "equivocada" de alguno de sus participantes. Lo más interesante de entenderlo desde el caos, es que el error no es una variable. Sólo el movimiento, el proceso, el comportamiento.
Una gran red por ejemplo, es la que crean las hormigas, de conducta muy social, cuando construyen sus colonias, que aunque sea instintivo y tenga una función dentro del grupo, puede hablar muy bien de las diferentes interacciones que afectan las diferentes relaciones dentro del espacio.
Por otro lado, las posibilidades del internet como red permite acercarse a los diferentes puntos de atracción mientras que se obvian otros, aleatoriamente, pero de cualquier manera existentes como una ruta posible. De esta manera funcionan las narraciones no-lineales que dan vida al intertexto y permiten navegar una cantidad de rutas suspendidas en una elección; similar a esto, los websites de poesía y creación literaria automática. Y, finalmente, relativamente de manera diferente, funciona el spam, en sí mismo un flujo aleatorio pero regido por patrones ya establecidos desde su programación y a la vez comunicadores de choques y diferencia en potencia, por ser agentes llenos de información-ruido.
Para información interesante sobre los atractores y teoría del caos: